Una visita al Château Malmaison es otra forma de hacer una escapada corta fuera de Paris. Con sólo tomarse el RER, en media hora estamos en Rueil Malmaison, un pueblito en las afueras de Paris que paareciera estar bastante lejos y que trae un poco de aire fresco a la ciudad. Obviamente, el Château de Versailles vendría primero, pero éste, más pequeño y «austero», tiene algo particular: 1) es menos turístico, así que si buscan evitar largas filas pero aún así pasear y conocer algo de historia, es una buena opción; 2) tiene unos muy bonitos parques alrededor donde se puede hacer running o una pequeña siesta; 3) es el Château que Josefina Bonaparte compró mientras Napoleón andaba de gira por Egipto.


El Château cuenta con el mobiliario original, de los cuales me deslumbró el juego de platos que ilustra todos los lugares por donde estuvo Napoleón batallando, un sillón rojo muy moderno y el recinto privado de Napoleón, junto con su biblioteca, donde se habrá decidido más de una cuestión importante.







Los jardines son bellos, con flores espectaculares, a una escala que no llega a ser grandilocuente pero que para residencia temporal más que sobra. A la entrada se encuentra un pabellón dedicado a Egispto y que contiene reliquias de otras campañas y regalos. Las fascinación de Napoleón por esas culturas queda plasmado en la decoración y las costumbres adoptadas. El viaje a Egipto parece que transformó a más de uno (ver el post sobre Figeac y Champollion).


Desde la puerta del Château uno puede tomar el trencito turístico que recorre los principales puntos de la ciudad de Rueil Malmaison, y así llegar al centro histórico: un pequeño pueblo que parece una maqueta o un decorado de cine, todo a tamaño escala. La vuelta no tomará más de unos minutos pero vale la pena para comprar aunque sea una baguette en la panadería, y luego sí emprender el regreso a Paris.


- Incluso con lluvia resultó encantadora


Ton blogue est génial il m’as beaucoup aider à trouver des choses interaissante en France,c’est très bien descrit, j’ai vue le Goufre de Padirac et c’est exactement comme tu l’as décrit!Bisous et bonne chance pour ton blogue!
Jaja, las flores raras de Josefina parecen hechas peinadas por los estilistas de la época! Quiero un costurero como ese! Es todo increiblemente de película!