A mediados de mayo amanecí en una tierra de cuentos que no sabía que existía más que por las alabanzas de mi amiga Paola. Pero a veces exagerada, no lo creía. Bajé del tren en una estación sin andén, sola con mi valija, hasta que el tren se fue. Y ya no hubo vuelta atrás para quedar hechizada en esa tierra de cuentos y hadas.
Esa estación era «Lalbenque» (que Paola pronunciará toda su vida «Lalbanc», y que hace que casi no llegue). Esto es del tamaño de un pueblo rural, que se encuentra a unos 17 kms. aproximadamente de Cahors, la capital del departamento, que es Lot, que pertenece a la región de Midi-Pyrenées.
Mi amiga juró que en el trayecto se le habían aparecido cruzando la ruta tres ardillas y la cola de un zorro. Creer o reventar. Así llegué a Pelissié, un hameau o caserío (son literalmente unas cuantas casas a la vera del camino), a mi nuevo hogar temporal, chez Paola y Thierry.
En esa casa de piedra blanca de fines del siglo XIX y estilo de Quercy (antiguo nombre de la región), amueblada a nuevo mejor que mi ex dpto. a estrenar, pasé unas semanas encantadoras haciendo de pseudo granjera. Allí todos tienen su potager (huerto), que plantan y cultivan para comer de sus propias manos. Y llegué en plena época de siembra. Tocó arremangarse y plantar tomates, pepinos, melones, sandías, rúcula, berenjenas, zanahorias, chauchas y algunas cosas más. Ahora sólo espero volver para recoger mis frutos (bios).

El parque de esa casa tenía vacas pastando, y detrás caminos de ensueños de bosques encantados. También encontré un nuevo hogar.


Esto fue mi primer golpe de realidad. Directo desde el stress y el trajín de Buenos Aires hasta la calma de la Francia profunda. ¿Saben qué es lo primero que me impactó? ¡Que pudiesen dormir con la puerta abierta, sin llave! Y si estaban rebeldes, también se podían ir a trabajar sin cerrar con llave. El resultado: el mismo que habían dejado.
Esta aventura por la «Francia profunda» recién comienza. En breve, subimos a la moto y llegamos a Cahors.




La verdad es tal cal el relato la calma es real se vive se respira y es dificil de rnunciar a ella .Hacer un potager es una experiencia super enriquecedora,calma los nervios ayuda a reflexionar y da una satisfaccion extra servirse una ensalada cosechada integramente con productos plantados por uno.Pero lo mas lindo de todo es poderlo compartir y yo tengo y tuve esa suerte hace menos de un mes con la llegada de mi amiga la pendex alias lupe.
Sigan en. Este blog que seguro se las trae…..