Zakynthos, y su playa del naufragio

Elegimos Zakynthos, o Zante como también la vas a encontrar a esta isla, por una foto espectacular de la playa Navagio. Lo que sí ya te adelanto es que, al igual que Kefalonia, es una isla que de griega tiene poco si nos referimos a las casitas blancas y laberínticas con las iglesias de techos azules típicas de la arquitectura de las islas Cícladas. Ambas estuvieron en manos de todas las colonias que te puedas imaginar, sobre todo franceses e ingleses, y además las agarró terremotos y están reconstruidas. La arquitectura de Kefalonia es mucho más linda que la de Zakynthos que parece un pueblo tipo conventillo, sin mucho diseño ni terminaciones, en plena construcción sin dirección ni estética.

Cruzamos a Zakynthos desde Kefalonia pensando que iba a ser lo más fácil del universo: dos islas enfrentadas, un ferry que las conecta. Sencillo. Pero no. Zakynthos fue un poco la pesadilla del viaje. Nada fue fácil ni tal lo que esperábamos. Después de demorarnos un día en llegar pues «huelga de ferrys» (pensé que esas cosas solo pasaban en Argentina), arribamos a primera hora de la mañana. Pues, solo hay 2 horarios: mañana bien temprano o a la tarde. El puerto donde nos dejó el ferry fue Agios Nikolaos, que para mí desconocimiento tenía al lado un hermoso restaurant y playa: Nobelos Restaurant (el que pueda vaya, yo no llegué, pero las fotos son maravillosas). Aviso importante: no hay buses, no hay taxis, no hay lugar para alquilar automóviles. Supusimos que una vez en el lugar lo íbamos a resolver y desestimamos el aviso del hotel de coordinar el transporte porque el precio nos pareció una locura. Para una isla mínima, la distancia tenía que ser mínima. Pero no y no. Ni la distancia era mínima ni abundaba el transporte.

Caminamos como 200 metros hasta unos puestos en la calle principal. Y pedimos cotización de taxis. Si mal no recuerdo, del puerto al centro de Zante Town fueron unos 70 euros. Lo compartimos con otra viajero. De ahí, fuimos a la estación de buses, cuya frecuencia es MUY reducida y a la hora salía un bus para Laganas donde quedaba nuestro hotel. Desde donde nos dejó, caminamos unas 4 cuadras al rayo del sol por calles de tierra pues asfalto y vereda solo en la principal. La principal por cierto era bastante básica. ¡Y todavía no habíamos visto nada!

Elegimos Laganas por la cercanía con Marathonisi Island, y porque nos la recomendaron en cierta medida porque es de las pocas que tiene algún tipo de conexión. Cuando les digo poca conexión, es así. Viajé en transporte público (no manejo) por toda Europa, incluso por algo de África, por Latinoamérica, pero nada me preparó para esta literalidad. Tampoco abundan los taxis, no es que sacás la mano y lo parás en la calle. Alguien te llama un auto particular que hace las veces de taxi. La otra ciudad para elegir es Tsivili. Y si no, supongo que grandes resorts.

La playa de Laganas tampoco es una belleza. Me recordó a las playas de la costa argentina que son de arenas marrones / grisáceas y dura. Además, bastante sucia y todos amontonados. Caminamos bastante y después de un puerto llegamos casi de casualidad a un puente que conectaba con el lugar que iba a salvarnos la tarde: Cameo Island. Un pequeño refugio al que se accede pagando 5 euros. Dato no menor: la isla, y particularmente Laganas, íbamos a descubrir que era el lugar de fiesta de los adolescentes de toda Europa. Y cuando digo fiesta, es fiesta 7×24, all day long. No es mi estilo, como tampoco la multitud. Los jóvenes no querían pagar por lo cual quedaban en la playa. Subimos, pagamos y aguardamos (estaban terminando un casamiento) y bajamos a la playa privada. Mínima pero hermosa, protegida por acantilados, apta para 20 personas, poca arena, mucha piedra, pero ideal para descansar del viaje y las experiencias.

Cameo Island

Al día siguiente teníamos la excursión que tanto habíamos soñado: visitar Navagio, o la Shipwreck Beach, o la playa del naufragio. Contratamos todo con tiempo por Nefis Travel (€32 la excursión completa) y es de las mejores agencias del lugar. A las 7 am nos pasaban a buscar así que pegamos madrugón. De ahí arrancamos en bus hasta el norte de la isla para embarcarnos y seguir por mar. A esta playa no hay otra forma de acceder que por agua.

Fuimos la primera embarcación en llegar. Depende el día, cómo está la marea, se puede bajar o no. Tuvimos suerte. Hay que tener cuidado en la playa y respetar las señalizaciones dado que hubieron derrumbes no hace mucho. La ventaja de llegar temprano es tener la playa para pocos y sacar fotos es un placer. La desventaja es que el sol no da hasta pasadas las 11 am y ya estaríamos de vuelta cuando sucediese. Todas mis fotos son con la playa y el barco en sombras. Pero llegar después es una locura de turistas.

En la playa estuvimos una hora y arrancamos cuando todos empezaban a llegar. De regreso pasamos por las cuevas azules (este viaje fue el epítome de las cuevas azules, me doy por hecha!), nadamos un rato los que quisimos zambullirnos en esas aguas azules (no pierdo oportunidad!) y llegó el momento de comer en un parador hermoso donde habíamos amarrado, con vista al mar y calamares fresquitos. ¡No puedo asegurar dónde fue!

De ahí seguimos camino y paramos en Xigia Beach, una playa mínima con aguas de azufre, sulfuro y colágeno que dicen rejuvenecen. Es sentirse en un spa. No es para ir todo el día, apenas 30 minutos está más que bien. Lo que dure un chapuzón para refrescar el día. De ahí ya volvimos con más de una hora de regreso en ruta.

Xigia Beach

Nos quedaba algo importantísimo que pensábamos estaba incluido y no: la vista desde arriba de la playa, a la que se llega desde un mirador. Esa foto fue la que inspiró todo el viaje, la que habíamos visto en Instagram y por la que habíamos descubierto la isla. No nos quedó otra opción, y eso que buscamos y buscamos alternativas, de ir en taxi el día que íbamos para el aeropuerto y tomarlo como una excursión. Llegamos al mirador, donde no hay NADA más que un balcón diminuto desde donde no se ve del todo bien, y seguimos por un sendero improvisado por los turistas en lo alto del acantilado (sin protección) y desde ahí sacamos las mejores fotos. El año anterior habían habido derrumbes y yo le tengo respeto a las alturas, así que fui muy cuidadosa y no me aventuré más de lo necesario. La vista es imponente. Lo vale todo. Nos tocó un día de cielo azul, sol máximo, y playa calma. La vista ideal, la sensación de libertad de verano. ¡No se la pueden perder!

A Zakynthos también se la conoce por otra particularidad: sus tortugas marinas, las Caretta-Caretta. En Laganas, y particularmente en Marathonisi Island es donde van a reproducirse y se las encuentra nadando libremente. Hay 2 opciones: ir en el barco turístico con 40 personas más o alquilar un bote para 4 personas con la opción de que te lleven a la isla, te dejen una hora para tomar sol, y regreses rodeándola y avistando tortugas. Ambas se pueden contratar en el momento o reservar con anticipación y dura aprox hora y media. Hay miles de opciones, desde hacerlo en el puerto, en la peatonal principal de Laganas, como con Nefis Travel. Fuimos directo al puerto y sacamos la lancha, que salimos apenas logramos ser 4. No me gustan las opciones multitudinarias y la diferencia no era mucho. Disfrutamos la playa con un poco de tranquilidad porque los barcos grandes paran apenas 15 minutos. Tengan en cuenta que la playa de Marathonisi está toda cercada por las tortugas ya que ponen sus huevos ahí y el espacio es, otra vez, restringido. Hay unos barcos que venden provisiones como helados y bebidas, pero no hay gran infraestructura. No hay baños ni paradores. Si no estás parando en Laganas, esta excursión podés hacerla y sumar Cameo Island antes o después.

Otras playas

La verdad es que a falta de transporte nos quedamos con ganas de visitar varias de las playas que habíamos marcado como Banana Beach, Makris Gialos, Gerakas, Agios Nikolaos, Dafni o Porto Limionas, ésta del tipo de St Peters Pool en Malta, de piedras y mar azul.

¿Dónde comer?

Esta vez te debo los datos. Las opciones no fueron buenas, todo lo que comimos fue en la principal de Laganas en tabernas típicas y un bar de playa que se llama Vezalis Beach Bar que fue de lo mejorcito y BBB (bueno, bonito y barato).

Vezalis Beach Bar

¿Dónde dormir?

Acá sin lugar a dudas te digo Agave Hotel si parás en Laganas. El resto son todos hoteles como estudiantiles llenos de ruido y pool parties. Agave estaba recién terminándose, todo hermoso y la atención super personalizada. Salvó nuestra estadía. Si buscás más sofisticado, tipo resort, no pares en Laganas. No te lo recomiendo.

¿Cómo llegar?

Avión: al igual que Kefalonia, Zakynthos tiene aeropuerto con vuelos que llegan vía Atenas. Duran 45 minutos aprox.

Ferry: entre las islas jónicas, el ferry que conecta es éste y sale del puerto de Agios Nikolaos en el norte de la isla y llega al puerto de Pessada en el sur de Kefalonia. Ninguno está cerca de los centros y se llega a ambos en taxi (no hay transporte público). Sale €9 para pasajeros y €31 para autos, y tarda una hora aprox.

También se puede llegar desde Atenas en bus y cruzar en ferry desde Kyllini. Más detalles acá.

¿Cómo moverse?

Acá la respuesta va a ser casi única: en taxi. Y sino, excursiones.

Desde el aeropuerto: si vas a Laganas, conviene taxi directo y sale aprox. €17. Al centro de Zante, desde donde salen los buses, sale €15 y después hay que combinar con los horarios de buses. Del aeropuerto al centro no hay buses. Para más información, chekeá acá.

Bus: la empresa, igual que en Kefalonia es Ktel y acá encontrás sus horarios y destinos.

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